Si hay vida hay esperanza, y lo supe a ciencia cierta cuando me pusieron a mi pequeño guerrero por mi primera vez sobre mi pecho, entre mis brazos... eso resume lo que para mi, es la mismísima esperanza.
Siempre he sido muy positiva, cuando mis amigas tienen un problema, algo que les preocupa, acuden a mi, y dicen que luego se sienten mucho mejor, porque aunque el problema siga ahí, mi positivismo y la manera de afrontar las cosas les transmite lo que necesitan en ese momento.
Fíjate si soy positiva que a veces hasta me paso, y me sumerjo en una falsa realidad, mi mundo interior, donde no existe la enfermedad, donde la gente mala no existe, y donde todo es de color de rosa. Entonces sueño con ese día, el día que leo la noticia de que tienen la cura para la Esclerosis Múltiple y para todas las enfermedades crónicas, leo que han descubierto qué es lo que las desencadena y que nunca más nadie, podrá contraerlas. Leo que han conseguido averiguar como regenerar la mielina, y han dado con la clave de cómo hacer desaparecer las lesiones medulares y cerebrales... mi neuróloga me dice que ahora si que es verdad que van a desaparecer mis secuelas, y que mi vida podrá volver a ser normal... No puedo explicar ni lo que me entra por el cuerpo en pensar en todo esto, olvidarme de estar preocupada eternamente tiene que ser lo máximo.
Y mucha gente sana no valora su vida, y se la pasa preocupandose por tonterías, perdiendo el tiempo en cosas, que nunca se darán cuenta lo tontas que son!
Nunca voy a perder la esperanza, porqué desde el principio he creído que esto lo tienen que conseguir frenar, confío en la ciencia, confío en la medicina, y solo tenemos que ver que los avances son agigantados en los últimos años.