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jueves, 29 de noviembre de 2018

Mi Esclerosis Múltiple

Tenía ganas de escribir esta entrada, por aquello de no generalizar cuando hablamos de la esclerosis múltiple, hoy voy a explicar como afecta la mía a mi cuerpo, y como es vivir con ella.

Mi esclerosis múltiple es, digamos que, puñetera, no puedo olvidarme de ella ni un día, porque cuando se manifestó por primera vez dejó en mi su huella marcada para siempre. Dejó una secuela en mis manos que hace que la sienta todo el día, mis manos tocan terciopelo y no lo notan suave, si froto mis dedos son ásperos, no distingo si la ropa está seca o mojada a través de mis manos, a veces me dan corriente, calambres, he ido aprendiendo a sentirlas diferente durante estos años, pero es realmente una sensación muy incómoda.

Vivo con dolor muscular a diario y tomo medicación para llevarlo mejor, también visito a un fisioterapeuta a menudo para no llegar al límite y no poder ni moverme.

Otro punto importante de mi em es la fatiga, cada vez creo más que no se debe únicamente a las medicinas que tomo para controlar la enfermedad y las secuelas que me ha ido dejando, sino que es un síntoma más que a mi me produce, es un coñazo y de los buenos, el día que no siento fatiga lo disfruto y exprimo tanto que ya me da igual si luego me paso una semana para recuperarme, porque al fin y al cabo, cansada voy a estar siempre.

A nivel mental, me genera muchos olvidos en la memoria a corto plazo, se me olvidan palabras continuamente, me quedo en blanco muchas veces mientras estoy hablando de algo, y la fluidez verbal también es más lenta, igual que el proceso de información.

Animicamente vivo en una continua melancolía, no solo del pasado sino del propio presente, intento disfrutar cualquier cosa demasiado, con miedo a que llegue un momento que no pueda hacerlo, vivo con una intensidad exagerada.
Llevo mal pensar en el antes de, uno no puede conformarse con llevar una vida que no es completa ni plena, y yo soy una incoformista nata, así que vivo anclada en todo lo que antes podía hacer y ahora no, creo que estaría bien una entrada hablando de lo que ya no puedo hacer para que sea vea la amplia diferencia, pero no, ahí están los médicos para decirte que llevarás una vida normal, súper normal vamos.

Mi esclerosis múltiple me da avisos de cuando debo parar, cuando debo frenar el ritmo y de cuando algo no debo hacerlo, el carácter que le pongo también hace mucho y tengo comprobado que si me vengo abajo me ataca la condenada. Así que no me queda otra que tirar hacia delante con fuerza, que me quedo sin ella muchas veces, pero busco la manera de recargarla y sigo.





1 comentario:

  1. Ay, nena!!! Que puñetera la em ... pero sabes que eres más fuerte. Mucho más que ella. Melancolís fuera y esperanxa siempre en el futuro, que tú vales mucho 💪🏻💪🏻💪🏻

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